Vuelos de corta distancia en aeropuertos abarrotados contrastan con la alternativa de trenes nocturnos, más respetuosos con el clima, pero caros, incómodos y en declive con conexiones suprimidas. En un taller berlinés, se trabaja en la próxima generación de trenes nocturnos para hacerlos viables. Una protesta en pijama con pancartas y peluches demanda poder viajar por Europa en trenes nocturnos, replicada en 12 estaciones como Berlín, Helsinki, Amsterdam y Lisboa pese al frío.
En la estación central de Berlín, manifestantes saludan entusiastas al tren con destino a Zurich. Destacan el ambiente acogedor en compartimentos, historias compartidas entre generaciones, el placer de dormir y despertar en un lugar nuevo, y el bajo impacto ambiental comparado con volar. Exigen ampliar conexiones a España, Grecia o los Balcanes, pero Europa reduce su red de trenes nocturnos, especialmente operadores estatales.
Los trenes nocturnos ofrecen una forma de viajar de noche respetuosa con el clima, con mucho espacio potencial para innovación. La manifestación resalta la necesidad de revivir esta opción para un transporte más sostenible y accesible en el continente.