En la piazza de Villaggio en Telluride, los presentadores prueban el menú completo de pizzas y platos italianos, brindando por la comida mientras conversan sobre el dominio de idiomas de Luisana Lopilato, quien habla italiano, inglés y español fluidamente. Recuerdan anécdotas de cuando Luisana traducía inglés para el equipo en un hotel y su encuentro con Michael Bublé, destacando su pronunciación perfecta y adaptabilidad como "canadiense ahora".
La charla se torna humorística al revivir un programa antiguo llamado Odisea donde comieron cucarachas ecuatorianas y baratas como parte de un desafío, bromeando sobre si Mirko se animaría a probarlas hoy, aunque no ganaron el reto y fue una experiencia horrible. Mencionan que eran de criadero para tranquilizar, y ríen sobre cómo la productora elige a quienes hablan idiomas para viajes como este.
Después de la comida en Manhattan Village, un lugar con ambiente europeo donde los esquiadores bajan a comer y el dueño es argentino, pasan al desayuno en la cabaña con vistas impresionantes a las montañas. Preparan medialunas gigantes, un "récord histórico", tostadas con palta y huevos frescos, dejando comida para pajaritos afuera. Despiertan a Mirko con gritos y juegos, incorporando el desayuno mientras él se queja del aire y come jamón y queso.
La anécdota nocturna revela una "tragedia" a las 4 de la mañana: Luisana sintió una presencia misteriosa en la habitación con la TV prendida a todo volumen, terminando el relato abruptamente sobre lo que vio, manteniendo el tono casual y familiar del grupo familiar Lopilato durante el viaje.