Víctor Calderón, viajando de Los Ángeles a Nicaragua, terminó en Japón por error de embarque. Se da cuenta después de seis horas sin la escala esperada, preguntando a la azafata, quien le dice que van a Tokio.
Es lamentable aunque uno se ría. No escuchó al capitán ni a la azafata al abordar. No es una low cost donde suelen pasar estas situaciones. Relatos similares de otros, como equivocarse de Mendoza a Córdoba.