El invitado describe el momento político de Argentina como extraño, sin matriz clara con lo anterior, liderado por un hombre disruptivo surgido de la televisión que canaliza el descontento social contra políticos tradicionales. Hace un año y pico en el poder, ha acertado en algunas cosas pero su estilo incomoda, con faltas de respeto, arrogancia al ser dueño de la verdad y no asumir errores como el de Ficha Limpia.
Se menciona una posible operación política que incomoda al gobierno, según indicios, y el tiempo dirá la verdad. Ante la frase presidencial de que la gente no odia lo suficiente a los periodistas, el locutor se siente incómodo, defendiendo el periodismo independiente como esencial para la democracia plena y la transparencia.
Cita ejemplos de periodistas de investigación como Daniel Santoro y Hugo Alconada Mon, argumentando que el periodismo ha contribuido a avances en transparencia pese a editoriales. No ha entrevistado al presidente personalmente, solo en un móvil preelectoral, y se define como conductor radial más que periodista de firma.