El monito macaco bebé Punch, de unos meses en un zoológico de Japón, fue abandonado por su madre debido a un parto traumático y altas temperaturas, simbolizando la lucha contra el bullying al volverse viral en redes como Twitter por su historia conmovedora que genera empatía y ternura.
Abandonado y rechazado por compañeros que lo empujan y golpean, Punch no se llevaba bien con otros hasta que probaban peluches de apego como jirafas o toallas sin éxito, hasta que Ikea donó un peluche idéntico a él, convirtiéndose en su compañero inseparable que abraza cuando lo acosan, partiendo el alma de espectadores.
La estrategia de marketing de Ikea salió espectacular por casualidad, con miles de peluches repartidos a empleados de su sede en Japón vía empresa Zuka, impulsando ventas del modelo y un aumento del 50-60% en visitas al zoológico, mientras redes comentan la inocencia del mono que de grande será rudo superando la generación de cristal desde chiquito.