Lionel Messi protagonizó un momento inusual de furia post-partido en la derrota 3-0 de Inter Miami ante LAFC en la primera fecha de la MLS. Como capitán, se acercó al árbitro Pierre-Louis Luc Lassier para reclamarle decisiones controvertidas, insultándolo directamente, pero fue frenado por Luis Suárez.
El enojo de Messi surgió de una sumatoria de fallos arbitrales, como no sancionar faltas sobre él y no cortar el juego a favor de su equipo. Inter Miami jugó mal, con bajo rendimiento general, y no se recuperó de los goles rivales. Messi, recién recuperado de una distensión en el aductor izquierdo que lo dejó fuera de un amistoso en Puerto Rico, tuvo oportunidades de gol pero no bastaron.
LAFC, candidato al título como Inter Miami (defensor), demostró su fuerza. El equipo de Messi viene de una gira por Sudamérica (Colombia, Ecuador) y tiene bajas y altas como Germán Berterame, Facundo Mura y David Ayala en el banco. No es el mismo plantel campeón de la Leagues Cup.
Javier Mascherano, entrenador, admitió la derrota pero señaló que fue "relativamente mentiroso" por situaciones generadas, y llamó a mejorar sin tragedias. Messi no dio conferencia, pero su bronca resalta la frustración por el mal debut, de cara a la final con Argentina el 27 de marzo.