El jefe de Gabinete y vocero presidencial Manuel Adorni enfatiza que el gobierno no obliga a comprar productos importados, sino que respeta la libertad del consumidor; si la gente elige neumáticos o ropa importada por precio o calidad, es su decisión, criticando la hipocresía de un proteccionismo que cautivaba al mercado y elevaba precios artificialmente.
En respuesta, analistas destacan cómo la apertura al comercio ha bajado los costos: vestirse en Argentina cuesta 10% menos en dólares que en la región, con ropa bajando más del 30% en términos reales desde el inicio del gobierno, zapatos y zapatillas un 35%, y neumáticos un 50%, beneficiando el ingreso disponible de los consumidores pese a impactos en industrias locales con capacidad instalada al 35%.
Se recuerda que previamente, solo una porción de la población accedía a importados cruzando fronteras a Paraguay o Brasil, dejando al resto cautivo de precios altos; ahora, la mayor competencia y acceso cambiario impulsan precios domésticos a la baja, transformando la matriz productiva hacia exportaciones récord en cantidades tras dos décadas de estancamiento.
Federico Domínguez y Damián de Ipache coinciden en que un país exportador debe importar para competir, permitiendo ventajas comparativas en sectores clave y alineándose con una economía moderna.