Panelistas cuestionan si Lotocki tuvo protección para demorar procesos judiciales como el de Silvina, que casi prescribe, y abrir una clínica en plena pandemia en Caballito para operar a Zárate.
Se destaca la confianza ciega en médicos, indefensión en quirófanos donde Lotocki abusaba de pacientes dormidos, abandonándolos en posoperatorio sangrando como a Gabriela Trenci, Silvina, Verónica Ojeda o Zazaro con gazas en vez de prótesis.
Mariano Caprarola revela cascotes de polimetilmetacrilato -material de sillas plásticas- incrustados en glúteos de Silvina, uno en el ciático causando dolores atroces que subestimaban, olor nauseabundo a petróleo en autopsias como la de Beatriz Berger.
Lotocki nunca se disculpó, siguió en medios negando culpas, su esposa Majo Favarón revictimiza alegando patologías de base; juicio a Zárate en abril, posibles nuevas causas.