Como custodiando su ciudad desde el mar, desde la plaza de Choupati, perfumada por el trópico exuberante, la diosa Mumba Devi, aquella de los ocho brazos, parece buscar sus islas y los pescadores que siempre ha protegido.
Las redes de sus brazos aprisionan hace mucho esas siete islas, ahora una inmensa ciudad fundida al continente, y con su mano libre bendijo el paraíso de perfumes donde cada sabor cuenta lesanas historias de dioses y hombres.
Mumba Devi, pescando estrellas en el mar centriante, deleita vistiendo de delicias una ciudad exótica con puertas de llegadas, sueños a cumplir y bellezas incomparables. Adiós Mumbai, fin milangue.
Refugiada en centurias de vibrante historia, reflejada en el sincretismo de múltiples culturas, un mundo dentro de otro mundo, vidas embriagadas de fe y esperanza. Aquí para develar su intrigante pasado y palpitar contrastes de aglomeraciones y palacios.
El turismo y la hospitalidad se acerca a la cuna del hinduismo, budismo, jainismo, sijismo, mosaico de lenguas, música celestial, razas y costumbres bajo manto polícromo de marajás, yadús y mendigos. Visión pequeña ante grandiosidad envuelta en magia y misterio. Vengan a la casa de perpetuas sensaciones, joya llamada India.