C5N sociedad La voz de la calle

Jubilados en angustia total por pérdida de poder adquisitivo, crisis en PAMI y desfinanciación del sistema previsional

Centro Izquierda · intercambio · crítico

Las imágenes muestran la dura realidad de los jubilados en los tiempos de Milei, con pérdida de poder adquisitivo, canasta básica por arriba del millón de pesos y aumentos en remedios que los dejan en la miseria. El abogado previsional Cristian de Alessandro denuncia que esta situación se multiplica infinitamente, recordando épocas de Macri pero peor ahora, con jubilados deprimidos y rotos por dentro que salen a la calle con entereza fingida.

El haber mínimo es insuficiente, con aumentos que no compensan la inflación: para jubilados de la mínima, con bono incluido, el aumento significa menos del 2,7% en dos meses, y la pérdida acumulada es mucho mayor. Se habla de la crisis en PAMI, donde los remedios se encarecen hasta 50.000 pesos, farmacias cierran el grifo por atrasos en pagos, y los pañales y apósitos entregados son de mala calidad, filtrándose y obligando a los adultos mayores a comprarlos con plata de la comida.

La reforma laboral agrava todo: precariza el trabajo formal, desvía contribuciones de la ANSES al Fondo de Asistencia Laboral, un ahorro forzoso para indemnizaciones que antes iba a jubilaciones. El 60% de los fondos previsionales vienen de aportes y contribuciones (16% de empleadores, de los cuales 3% ahora van a indemnizaciones), y el 40% de impuestos sobre consumo, que cae por la recesión. El Decreto 70 condonó multas a evasores, desfinanciando más el sistema.

Esto lleva a una crisis terminal que podría revivir las AFJP, con jubilaciones reducidas a rentas vitalicias de 40.000 o 50.000 pesos mensuales, insuficientes en la recesión donde despedir gratis es el negocio de los empresarios. La reforma potencia el monotributo, pero sin derechos: ni indemnización, ni vacaciones, ni licencias por enfermedad. Se critica el abuso de licencias, comparando con España donde detectives privados vigilan a trabajadores enfermos para justificar despidos.

Los jubilados comen una vez al día, sin devolución de IVA en tarjetas de débito, dejando todo a provincias y municipios desfinanciados que intentan suplir con tarjetas de descuento locales, como en Morón. Hay obsecuencia de vendepatrias que votaron la reforma, mientras otros se plantan sin fondos, varando a los jubilados en la miseria.