Muchas historias trágicas ocurrieron la noche del 7 de marzo en Bahía Blanca, incluyendo la devastación por inundación en el Hospital Peña.
El agua flotaba bancos y tachos en el interior del hospital, dejando un panorama caótico con objetos chocando en el agua.
Gracias a la entrega de los trabajadores, la solidaridad de los bahienses y el apoyo de la provincia que defiende la salud pública, el hospital logró volver a ponerse en pie.