Hemos iniciado el tiempo de Cuaresma que nos conduce a la vida por un camino de mayor oración, penitencia y limosna hacia la Pascua. Serán cinco semanas dedicadas a la conversión de nuestro corazón para celebrar la resurrección de nuestro Señor. La gracia y salvación de Dios, que nos viene de Jesucristo, demuestra cómo vencer la tentación apelando a la Palabra de Dios.
En este Día del Señor, dispongamos nuestro corazón para celebrarlo unidos por radio, televisión y redes sociales, junto a los que por enfermedad, debilidad, edad, lejanía o estar detenidos no pueden llegar a la iglesia. Desde la Catedral Metropolitana de Buenos Aires compartimos la Santa Misa presidida por Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires.
Santo, que el Señor Jesús esté con cada uno de ustedes en este primer domingo de Cuaresma. Presentamos al Señor nuestro corazón arrepentido, confiándonos a su misericordia infinita. Tú que fuiste tentado por el espíritu del mal, Señor, ten piedad. Tú que venciste la tentación con la palabra de Dios, Cristo ten piedad. Tú que nos llamas a compartir tu victoria, Señor ten piedad.
Dios que es bueno y rico en amor tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Oremos: Dios Todopoderoso, concédenos que por la práctica anual de la Cuaresma progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo y vivamos en conformidad con Él, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Lectura del libro del Génesis: El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida, convirtiéndolo en ser viviente. Plantó un jardín en Edén y puso allí al hombre. Hizo brotar árboles, incluyendo el árbol de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. La serpiente, astuta, tentó a la mujer diciendo que no morirían al comer del fruto, sino que serían como dioses. La mujer comió y dio a su marido, abriéndose sus ojos y descubriendo su desnudez.