Víctor Calderón, quien viajaba desde Los Ángeles a Nicaragua con escala, terminó en Japón por un error de embarque en un vuelo de United Airlines. Se dio cuenta después de seis horas de vuelo al no ver la escala esperada y consultar a la azafata, quien le confirmó que el destino era Tokio.
Calderón relató su reclamo a la aeromoza, quien se asustó y comenzó a investigar el error, generando confusión entre la tripulación por haberlo subido al avión equivocado. El incidente causó gracia inicial, pero resultó en un sobrecosto de más de mil dólares para él, incluyendo gastos en el aeropuerto y un nuevo pasaje de regreso.
Además, no le llevaron sus valijas, y tuvo que pagar su hotel en Tokio. Llegó a su destino original 48 horas más tarde, sufriendo estrés y tiempo perdido, y ahora realiza un reclamo por el incidente. Una anécdota similar ocurrió en Argentina con pasajeros confundidos entre vuelos a Mendoza y Córdoba en una low cost.
En el caso local, dos pasajeros adultos gritaron al aterrizar en el destino equivocado, destacando la confusión en el aeropuerto de Ezeiza por retrasos y unificación de vuelos.