Un hombre de entre 20 y 25 años fue abatido por el Servicio Secreto al intentar ingresar por la parte norte de la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, alrededor de la una y media de la madrugada.
El intruso portaba una escopeta y un bidón de gasolina, lo que sugiere intenciones graves, aunque Trump no se encontraba en la casa sino en Washington D.C.; no hubo heridos del lado de las autoridades.
La corresponsal Andrea Eidman reporta que es un hecho reciente con poca información disponible, se espera conferencia de prensa; se vincula a incidentes similares recientes como en la Casa Blanca y un campo de golf en Palm Beach.
Surgen preguntas sobre la violencia en Estados Unidos, portación de armas y cómo estos 'lobos solitarios' logran acercarse tanto a perímetros seguros, planeando con tiempo como en una serie de televisión, destacando agresión en jóvenes.