El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anuncia la reducción de faltas permitidas en colegios secundarios de 25 a 20 inasistencias anuales, con un tope estricto de 5 por bimestre, para evitar acumulaciones y especulaciones en asistencias. La medida busca regular más fuertemente llegadas tarde y retiros anticipados, eliminando excepciones previas por justificaciones docentes. Si se supera el límite, los alumnos perderán la regularidad y deberán recuperar contenidos en diciembre, febrero o julio.
Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones de Enseñanza Privada de Argentina, explica que se implementará un sistema de alerta temprana: ante dos faltas injustificadas, se notificará a las familias vía WhatsApp de Boti. Destaca el diagnóstico sombrío con un 20% de inasistencias promedio en secundaria, donde 9 de cada 10 son injustificadas, y ve esta norma como un paso para recuperar la presencialidad y prevenir el abandono escolar.
En la charla, se aborda la responsabilidad familiar en la asistencia obligatoria desde los 4 años hasta el fin de secundaria, criticando la desvalorización de la educación post-pandemia, donde familias toman vacaciones durante clases o justifican ausencias laboralmente. Zurita enfatiza la necesidad de recomponer el vínculo familia-escuela mediante sistemas nominalizados y diarios, y menciona interrupciones por paros, infraestructura y clima que reducen días efectivos de clase.
Se discute el federalismo educativo: cada provincia tiene su régimen, como en Buenos Aires donde antes bastaba 75% de asistencia por materia. Zurita aboga por unificar sistemas de alerta a nivel nacional, analizando casos exitosos de escuelas con bajo ausentismo para replicar fórmulas. Subraya beneficios socioemocionales y económicos de la asistencia regular, viendo esta medida como un avance pequeño pero positivo.