El gobierno de Afganistán promete una respuesta adecuada y calculada a los ataques nocturnos de Pakistán, que causaron al menos 18 víctimas mortales en localidades fronterizas. Islamabad justifica la ofensiva más mortífera desde octubre en la lucha contra los talibanes pakistaníes y el autodenominado Estado Islámico.
Residentes describieron las potentes explosiones como un terremoto inicial: "Fue bombardeado y todo quedó destruido. La casa quedó completamente destruida. Mis hijos y mis familiares estaban ahí. Mi padre y mis hijos estaban ahí. Todos ellos murieron". Los ataques destruyeron viviendas en distritos como Kogiyani, Hanihel y Bisud, matando civiles, incluyendo 23 miembros de una familia en Makas.
El gobierno pakistaní afirmó que los objetivos eran siete campamentos de talibanes pakistaníes operando desde Afganistán, territorio que el gobierno talibán de Kabul (en poder desde 2021) permite para atentados suicidas contra Pakistán. Los talibanes niegan las acusaciones. Pakistán enfrenta creciente inseguridad, con un atentado suicida del Estado Islámico en Islamabad que mató a 31 personas a principios de mes, y otro que mató a 11 soldados y un niño hace una semana.
Ambos países firmaron un alto al fuego en Doha en octubre, pero las tensiones persisten.