Ezequiel, hermano de Silvina, está finalizando el documental póstumo que ella deseaba, con material inédito impactante sobre su experiencia para evitar que otros se enfermen como ella con las prácticas de Lotoqui. Incluye relatos de Silvina, su tránsito por la justicia y la voz de Pilar, clave para los fiscales con vocación como doctor Sandro Abraldes.
Destacan fiscales apasionados que trabajan con pocos recursos y bajo amenazas por la protección política de Lotoqui, un fantasma desde el inicio que demoró la instrucción y pudo evitar muertes como la de Zárate, diabético y tabaquista operado en pandemia sin prequirúrgicos serios. Lotoqui operaba riesgos innecesarios, sin empatía por víctimas, angustiado solo por su pérdida de estatus.
Una ex pareja contó que Lotoqui usaba vínculos para mostrar resultados como laboratorio; material muestra su clínica abandonada, metafóra de su caída desde zar de la belleza. Víctimas temen su regreso pese a procesos abiertos, condena en apelación y caso Zárate con debate oral; historias clínicas manipuladas con tachones y SAME espantado por desastre en traqueotomía.
Autopsia de Silvina reveló cuerpo detonado por cantidades inhumanas de material que migraba como piedras; operación a Beatriz Berger en Colombia mostró médicos sorprendidos por olor a petróleo. Muchas conviven con eso, como Trenchi, Virginia Gallardo con dolores, y famosos anónimos por vergüenza; Mariano Caprarola enojadísimo antes de morir, perfil psicopático e impune de Lotoqui.