El ejército mexicano abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en un operativo en Jalisco comparable a la captura de El Chapo Guzmán. De 59 años, padecía deficiencia renal y enfrentaba recompensas de 15 millones de dólares de México y EE.UU. El cártel, calificado como terrorista desde 2025, es el principal introductor de fentanilo en EE.UU. Su muerte, con ayuda de Estados Unidos, desató extrema tensión con enfrentamientos, bloqueos de rutas, quema de vehículos y cancelación de vuelos en estados como Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Colima y Guanajuato.
Durante la última década, El Mencho consolidó el cártel como una fuerza violenta expandida por México y ramificaciones globales, compitiendo con el Cártel de Sinaloa. El operativo contó con apoyo informativo de EE.UU., destacando declaraciones de Marco Rubio y el subsecretario de Estado Cristo Fernando, quien felicitó a las fuerzas mexicanas y calificó a El Mencho como uno de los capos más sanguinarios. La presidenta Claudia Sheinbaum elogió el operativo y confirmó coordinación interestatal.
Reacciones inmediatas incluyen tiroteos, bloqueos y alertas de Homeland Security para estadounidenses en México, ordenando resguardo en hogares ante combates con militares. Imágenes muestran ómnibus incendiados y zozobra en el aeropuerto de Guadalajara. Se cuestiona si la muerte es un golpe letal o inicia una guerra de sucesión, con expansión a zonas turísticas como Quintana Roo (Cancún, Riviera Maya).
El cártel opera como una "startup" con franquicias en América Latina, Asia y Europa, involucrado en narcotráfico, secuestros, extorsión, trata de personas e inmigración ilegal, evolucionando más allá del tráfico tradicional de drogas.