En este caso, se habla del azúcar y su impacto en la salud mental de los adolescentes, quienes consumen muchas bebidas energéticas, alcohol o comida chatarra que se convierte en azúcar. Los carbohidratos se transforman en azúcar y hacen mal para la mente, aumentando problemas en los jóvenes en una sociedad que se cuida más pero aún enfrenta estos hábitos.
Un estudio de una universidad en el Reino Unido identificó la relación preocupante entre bebidas con alto contenido de azúcar y el aumento de síntomas de ansiedad en jóvenes. Revisaron estudios de los últimos 25 años, analizando bebidas energéticas, zumos azucarados, leches aromatizadas, café y té azucarados. Un metanálisis vinculó el consumo elevado de azúcar con un 34% más de probabilidades de padecer trastorno de ansiedad.
Los conductores enfatizan que el azúcar no solo está en golosinas, sino en pizza, pasta, gaseosa, todo se convierte en azúcar y es malo. Se relaciona con ansiedad, sumado a redes sociales y teléfonos que generan trastornos mentales, un combo que explica el aumento de casos en adolescentes, especialmente post-pandemia. La pandemia fue compleja para la salud mental global, y estudios muestran que redes sociales y uso de teléfono tienen consecuencias cerebrales. Es clave naturalizar y hablar de salud mental para tratarlo.
Consejo final: si estás viendo esto, intenta consumir menos azúcar. Hay opciones ricas sin azúcar, como mate amargo.