Estados Unidos se prepara para un eventual ataque contra Irán, con el despliegue militar más grande desde la invasión a Irak en 2003, eclipsando las conversaciones diplomáticas. La solución al conflicto por el programa nuclear de Teherán parece cada vez más lejana. Donald Trump advirtió a la República Islámica de llegar a un acuerdo o enfrentar consecuencias, admitiendo considerar un ataque militar limitado para presionar a Irán.
EE.UU. ha elevado su presencia en bases regionales, con decenas de aviones F-35 en Jordania, y aviones en Portugal y Bulgaria. Países del Golfo temen represalias, mientras Irán advierte que bases estadounidenses serán objetivos legítimos. Durante ejercicios con Rusia en el estrecho de Hormuz, Irán probó el misil naval Sayyad 3G.
Analistas critican que Teherán sobreestima sus capacidades sin concesiones, y algunos creen que Trump ya decidió atacar. Israel, aliado clave, amenazó con una respuesta inimaginable si los ayatolás golpean primero.