En Arriba Domingo, celebran los 122 años de la Base Orcadas, la única habitada permanentemente en la Antártida desde 1904, cedida a Argentina. Hablan con Bernardo Spago, jefe de la base en 2026, y Rubén, suboficial principal, sobre la llegada solo por vía marítima con el rompehielos Almirante Irízar desde Buenos Aires, con despliegue logístico y regreso en noviembre o diciembre del año siguiente, implicando al menos 10 meses de aislamiento. La dotación actual es de 21 personas, incluyendo meteorólogos y guardaparques, con centro de fauna y controles en la zona. No hay bases cercanas; la más próxima está a 800 kilómetros en la península antártica.
El Museo Casa Moneta, creado en 1905 como primera casa habitacional prefabricada, alberga elementos históricos de la base, que fue la primera antártica continental. Funcionaba como estafeta postal y para estudios de geomagnetismo ininterrumpidos desde entonces. En 1997 se convirtió en museo, manteniendo la austeridad de la época, contrastando con el confort actual. En verano, la temperatura es de 1 grado, pero en invierno, con vientos intensos, la sensación térmica llega a -45 grados. Rubén está en su primera temporada de invernada, familiarizado con la base por campañas previas en el rompehielos.
La rutina diaria comienza a las 7 de la mañana con desayuno de pan, mate cocido, café y conservas, sin productos frescos. Todos se someten a apendicectomía profiláctica antes de viajar. Gracias a internet desde 2004, hay comunicación diaria con familias vía videollamadas, acortando distancias pese al aislamiento. La fauna incluye focas, pingüinos barbijo predominantes, focas leopardo y elefantes marinos. En invierno, solo 2-2.5 horas de claridad al día; en verano, el sol sale cerca de las 11 de la mañana. Se resguardan en condiciones extremas, pero mantienen actividades de mantenimiento.
La base tiene una casa principal para los 21 habitantes, con acopios semanales de provisiones en cámaras frigoríficas, talleres, galpones y una casa de emergencia. Para el aniversario, planean una comida especial. Bernardo y Rubén envían saludos a sus familias en San Pedro (Buenos Aires) y al resto, recibiendo felicitaciones por representar a Argentina y cuidar la bandera antártica.