En el programa Ambiente y Medio, se presenta a Maristela Svampa, socióloga, investigadora del CONICET y escritora con compromiso ambiental, para discutir el negacionismo climático en sus nuevas formas, reconociendo el problema pero rechazando soluciones o la responsabilidad humana en el calentamiento global. Svampa critica a las extremas derechas globales, citando ejemplos como Donald Trump en EE.UU. con los latinos vistos como delincuentes, Jair Bolsonaro en Brasil y la difusa extrema derecha en América Latina que ataca derechos sociales, de diversidades, mujeres y ambientales, sintetizados en la cultura wok que amenaza valores tradicionales.
Svampa enfatiza el rechazo de la extrema derecha a aceptar que el progreso toca las fronteras planetarias, exigiendo un cambio en el modelo de desarrollo y una transformación estructural de la economía y sociedad. Esto se manifiesta en la nostalgia por un pasado inexistente, la exacerbación de extractivismos y el negacionismo climático alineado con el extractivismo fósil. En Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, se desmantelan políticas públicas ambientales a gran escala, como la ley 26.160 de propiedad comunitaria indígena, la Dirección Nacional de Agroecología, la Dirección Nacional de Emergencias (despedidos 580 empleados antes de inundaciones en Bahía Blanca), desfinanciamiento de la Ley del Fuego, supresión del Instituto de Semillas y del Instituto de Aguas.
La ley nacional de glaciares está en peligro, no solo por negacionismo climático sino por el lobby minero. Originalmente vetada en 2008 por Cristina Fernández de Kirchner y sancionada en 2010, fue judicializada por el lobby minero y gobernadores. No prohíbe la minería en general, solo en zonas glaciares y periglaciares que regulan el agua (1% del territorio). En provincias como Mendoza (20 años de resistencia contra megaminería) y Río Negro (53 proyectos mineros), gobernadores envalentonados por la ola libertaria suprimen críticas y avanzan en extractivismo, destruyendo reservas de agua.
Svampa describe tiempos de policrisis: aceleración climática, desigualdades, poder de super ricos aliados a extremas derechas y erosión democrática. La democracia está en peligro, requiriendo imaginación política contra narrativas destructivas, capitalistas o catastrofistas. Hay que combatir la resignación ambiental con valentía e imaginación radical para otros mundos posibles. La sociedad argentina no está rota; hay movilizaciones basadas en solidaridad, bien común, interdependencia y cooperación.