En Entre Ríos, autoridades desarticularon un complot narco para asesinar a un juez y un fiscal federal. El plan fue organizado desde la unidad número 9 de Gualeguaychú, según la justicia local.
Dos sicarios fueron contratados por 40.000 dólares para ejecutar el atentado. La investigación reveló conexiones con el crimen organizado, destacando la gravedad de las amenazas contra el Poder Judicial.
El desmantelamiento evita un potencial magnicidio y refuerza la lucha contra el narcotráfico en la región. Funcionarios enfatizan la necesidad de mayor protección para magistrados en zonas de alto riesgo.