En un golpe al narcotráfico, el ejército mexicano abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, en un tiroteo. Considerado uno de los criminales más buscados, El Mencho había asumido un rol protagónico tras la captura de Joaquín El Chapo Guzmán, convirtiendo a su organización en una de las más poderosas y violentas de México.
El operativo representa un duro impacto para el cártel, pero expertos advierten que la sucesión podría generar disputas internas sangrientas, con posibles tiroteos entre facciones para dirimir el liderazgo. Se menciona que estos clanes están altamente organizados, con un sucesor probable ya en línea, aunque la reestructuración tomará tiempo y podría involucrar violencia extrema.
El panel discute las implicaciones, señalando que los liderazgos mafiosos se ganan con violencia, no con ideales, y cuestionan si la muerte fue resultado de un enfrentamiento directo o una traición interna. Además, aluden a intereses geopolíticos, como posibles intervenciones de la CIA y el Departamento de Estado de EE.UU., motivados por control económico más que por reducción de drogas.
El Mencho, apodado el mero mero, era el jefe más influyente tras el Chapo, y su caída deja un vacío que podría alterar el equilibrio en el narcotráfico regional, potencialmente afectando a países vecinos como Argentina.