En un regreso a sus tácticas excéntricas de los 80 y 90, Donald Trump llama a un programa de radio haciéndose pasar por John Barron, un supuesto republicano de Virginia, para criticar duramente la decisión de la Corte Suprema que frenó su política arancelaria. En la llamada, ataca a Hakeem Jeffries llamándolo "dope" y a Chuck Schumer diciendo que "no puede cocinar una hamburguesa", argumentando que es la peor decisión de su vida y que los verdaderos americanos no estarán felices.
El panel relata la historia de Trump usando pseudónimos como John Barron y John Miller para autopromocionarse en medios, fingiendo ser su propio agente de prensa. En los 80, llamaba a periodistas para alabar su fortuna, negocios y vida personal, incluso detallando su matrimonio con Ivana Trump en crisis o entrevistas con People magazine en 1991, sin disfrazar su voz gravelly inconfundible. Esta estrategia le permitía controlar la narrativa y presumir sin parecer arrogante.
Se destaca cómo nadie promociona a Trump mejor que él mismo, dada su egomanía, pero ahora como presidente, estas acciones lo hacen parecer loco o con trastornos, especialmente tras la Corte Suprema reventar sus aranceles, volviendo a un 15% caótico. El panel critica la sucesión de presidentes erráticos en EE.UU., de Biden senil a Trump fingiendo identidades, mientras su esposa no soporta su conducta y las encuestas le van mal de cara a las elecciones legislativas.
La discusión toca el impacto en Argentina, con Trump potencialmente complicando la economía con aranceles impredecibles, y se imagina a funcionarios como la Cepeda lidiando con el quilombo, mientras Trump se entretiene en su mundo dorado y naranja.