En Loma Hermosa, sobre la avenida Eva Perón, dos delincuentes entraron a una pizzería como clientes normales, merodeando primero 40 minutos para asegurarse de que no hubiera nadie. A las 8 de la noche, con total cara descubierta, arrinconaron a las empleadas Geraldine y su compañera contra la caja, exigiendo la recaudación mientras se llevaban celulares y efectos personales. ¡Increíble! Se llevaron dos porciones de pizza y se las comieron tranquilamente adentro, como si nada, antes de salir caminando con impunidad absoluta, captados por las cámaras de seguridad que lo muestran todo.
Geraldine, una de las víctimas, contó en vivo cómo intuyeron algo raro desde el principio: "No habían venido nunca, se quedaron afuera esperando que no haya gente". Cuando entraron, uno pidió ir al baño y de repente la amenazaron: "Cállense, no digan nada". Ella activó la alarma de seguridad privada mientras los ladrones vaciaban la caja de unos 10.000 pesos en billetes de cambio, robando también los teléfonos. Una vecina los vio y alertó, pero lograron escapar sentándose a comer la pizza en el local de al lado como si fueran clientes inocentes.
La indignación es total: las empleadas quedaron en shock, una salió a correrlos por bronca, pero la policía tardó una hora y algo en llegar, pese a que un móvil había pasado antes viendo a los sospechosos tomando Coca afuera. "Se sientan al lado del local como si no hubieran hecho nada", relató Geraldine, destacando la jactancia de los chorros que saben que no los van a atrapar. Otros comerciantes del barrio confirman que es común, pero nunca visto algo tan descarado: robar y comerse la pizza en la cara de las víctimas.
Los delincuentes, posiblemente conocidos en la zona –uno acababa de salir de prisión según publicaciones barriales–, siguen libres pese a estar escrachados en videos y denuncias. "Es la naturalización del choreo, lo hacen porque pueden", criticaron los conductores, cuestionando la impunidad y la respuesta policial lenta en una zona de mucho tránsito como la Ruta 8.