En Lanús, durante un feriado al mediodía, dos delincuentes a cara descubierta intentaron robar la camioneta de Marité mientras ella estaba con sus tres hijos (de 13, 10 y 7 años). La atacaron brutalmente en la vía pública, golpeándola y estrangulándola hasta casi asfixiarla, cuando se negó a entregar las llaves para proteger a sus niños. Cámaras capturaron el forcejeo: los ladrones la arrastran, le caen el celular y amenazan con matarla, mientras el menor hace señas desesperadas desde la vereda.
Marité relató en vivo cómo alejó a los motochorros de sus hijos, forcejeando en el medio de la calle por las llaves innegociables, defendiendo su vida y la de ellos. Los delincuentes la estrangularon hasta que vio todo negro, pero obreros de una construcción cercana, trabajando milagrosamente en feriado, tiraron ladrillos que los ahuyentaron. Ella se desmayó en la esquina, viva de milagro, mientras los ladrones huían gritando amenazas de regreso.
Los hijos presenciaron el horror: el de 7 años pidiendo auxilio, los mayores dentro de la camioneta aterrorizados. Marité, empresaria, procesa el trauma psicológico con tratamiento para toda la familia, sin dormir desde el martes. Critica la inseguridad rampante en el barrio, donde ni siquiera pueden ir a la plaza, y lamenta la falta de respuesta de autoridades: ni un policía en su casa, solo llamados vacíos del municipio.
Exige seguridad como derecho, no privilegio, y llama al intendente, gobernador y ministro a actuar, dispuesta a ayudar gratis. Menciona balaceras cercanas y la app 'Lanús Segura' que ni conoce. A los delincuentes les dice que pidan trabajo en vez de robar, pero desea justicia plena por marcar de por vida a menores. Agradece a vecinos y albañiles, sus verdaderos salvadores, por encima de cualquier autoridad ausente.