En un intercambio tenso, Sergio Berni reflexiona sobre la crisis económica actual comparándola con la de 2001, destacando la angustia generalizada en las familias argentinas. Critica el péndulo ideológico del país, pasando del proteccionismo excesivo al liberalismo salvaje, y aboga por una burguesía nacional con conciencia productiva en beneficio del país. El debate se calienta al discutir el cierre de una fábrica de cubiertas que deja 900 trabajadores en la calle, su reconversión imposible y la responsabilidad compartida entre el gobierno y empresarios como Madanes.
Los panelistas cuestionan la macroeconomía manejada por el gobierno, con tasas de interés, importaciones y tipo de cambio que llevan al cierre de 22.000 empresas y 300.000 despidos. Se acusa a Madanes de chantajista profesional, beneficiado por el kirchnerismo, y se critica la falta de acción sindical en otros cierres. El silencio de dirigentes permite que pase desapercibido el drama obrero, pero el caso FATE genera conmoción nacional por el temor al desempleo masivo.
Se denuncia el oportunismo empresarial en vísperas de la reforma laboral, que no generará puestos de trabajo sino más exigencias. El kirchnerismo dejó empresarios dependientes del Estado, no verdaderos emprendedores. Berni insiste en que el laburante es la única víctima, mientras otros paneles defienden que Madanes y similares deben reconvertirse sin tirar trabajadores por la ventana, citando ejemplos de otras fábricas de neumáticos en crisis con retiros voluntarios.
La discusión subraya una política integral que destruye empleo, con 300.000 puestos perdidos y empresas cerrando, justo antes de aprobar reformas que benefician a patrones sin responsabilidad social. Se critica el modelo anterior por subsidios y ahora el actual por liberalismo extremo, exigiendo conciencia productiva nacional.