Cuba se encuentra al borde del colapso bajo el bloqueo energético impuesto por Donald Trump, que acelera la crisis en un modelo económico ya marcado por la pobreza. El fin de los envíos de petróleo venezolano ha intensificado el desabastecimiento de alimentos, agua, electricidad y servicios sanitarios.
Los hospitales exemplifican la gravedad: escasez de medicamentos, falta de combustible para ambulancias y apagones constantes generan miedo por la imposibilidad de proveer atención mínima. El ministro de Salud reconoció que no se trata solo de presión económica, sino de un impacto profundo en la población.
Embarazadas y ciudadanos expresan temor por el futuro de sus hijos ante las perspectivas oscuras. A pesar de las dificultades, el personal médico reafirma su compromiso: "Hay un compromiso muy grande con nuestros pacientes, con nuestra profesión", levantándose cada día para enfrentar la tarea.
Mientras el gobierno busca una salida negociada con Washington, los cubanos sufren las consecuencias diarias de la nefasta situación.