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Crítica a libros de autoayuda y defensa de la fe islámica contra el vacío espiritual moderno

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El arte de no amargarse la vida, las gafas de la felicidad, nada es tan terrible, el fin de la ansiedad, cómo hacerte millonario, la voz de tu alma, la buena suerte, cree en ti, descubre el poder de transformar tu vida. El arte de confiar en ti, dirige tu vida, cómo hacer para que te pasen cosas buenas, y un sinfín de títulos de obras vendidos por decenas de millones de ejemplares, cuyo propósito es ofrecer ideas y recetas para que las personas sean felices y no sufran. Todo un género literario llamado desarrollo personal, autoayuda o inteligencia emocional.

La mera proliferación de este tipo de obras que se venden como churros es un excelente indicador de la ausencia de sentido, de vacío espiritual y desarraigo moral y social. El hombre moderno se crea autosuficiente, no necesita de Dios ni a la gente, porque eso de creer en Dios es arcaico, de supersticiosos y de la gente incapaz de llevar las riendas de sus vidas por sí solos. No necesita ninguna religión y sus imposiciones y enseñanzas. Eres un broker, un estafador, un traficante, un comercial, un empleado de la banca, un mafioso, un político, un abogado. Te dedicas a engañar y estafar a la gente. Te sientes mal porque tu conciencia te castiga, te genera estrés lo que haces.

Es sencillo, te enseñamos cómo sentirte bien, cómo vestirte elegante, cómo comer elegante, cómo hacer esto y aquello, los ejercicios para esto y aquello, y te sentirás libre de culpa, porque si tu dedicación o profesión te hace producir víctimas, la culpa no es tuya, es de ellas. Un lobo no tiene que tener piedad de las ovejas. Todo lo que algunos dicen que no les gusta de las tradiciones espirituales y religiosas, acaban cumpliendo muchísimas más instrucciones, pero estas, aunque requieran de esfuerzo, a veces son bienvenidas, porque no trascienden, sino que profundizan en el egoísmo de los individuos y les hacen sentirse cómodos con su egocentrismo.

Esta actitud es consecuencia de la negación de las bendiciones obvias que Dios nos ha dado. El no reconocimiento de su existencia y, por tanto, de sus dádivas y dones, hace que el ser humano, necesitado siempre de guía para dar sentido a su vida y camino con seguridad por ella, vaya buscando guías, filosofías o métodos. Como es contratar a personas para llevarle a uno de compras o para enseñarle a uno cómo respirar. Absurdo, ¿verdad? Pues es la pura realidad. El absurdo llega al punto de que los humanos podemos tener agua en mano y morir de sed.

Dios misericordioso, el compasivo, nos ha creado con su amor y nos ha enviado su mensaje para poder vivir felices. Para tener capacidad de superación, para recordarnos el propósito de nuestra existencia. Daros instrucciones de cómo vivir una vida digna, nos ha enviado a las personas más excelentes y modéricas que anduvieron sobre la tierra, nos envió su mensaje a través de ellos y ahora sí, en lugar de celebrarlo, alegrarnos y seguir su senda, negamos la gracia divina y buscamos en otras partes o incluso cesamos de buscar. En verdad, el hombre es ignorante e injusto consigo mismo.