La Secretaría de la Defensa Nacional de México confirma la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo militar en Tahualt, Jalisco. El enfrentamiento involucró Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, aeronaves de la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, resultando en cuatro muertos en el lugar y tres heridos graves que fallecieron en traslados, incluyendo a El Mencho. Se detuvieron dos integrantes más y se incautaron armas, vehículos blindados y lanzacohetes. La identificación oficial se realizará mediante peritajes.
En represalia, grupos armados del CJNG han incendiado vehículos y cortado carreteras en al menos ocho estados mexicanos, generando pánico en aeropuertos, terminales de buses y plazas comerciales. Se difunden videos falsos en redes sociales de aviones incendiados y tiroteos inexistentes para amplificar el caos. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, suspendió clases presenciales para el lunes y eventos masivos el domingo, cerrando centros recreativos, teatros y conciertos. Plazas comerciales y tiendas permanecen cerradas, complicando el abastecimiento para la población.
La violencia incluye ataques a reporteros, balazos a vehículos particulares y bloqueos con camiones en avenidas principales y carreteras para impedir el paso de autoridades federales y estatales. Esta táctica, similar a la usada tras la detención de Ovidio Guzmán hijo de El Chapo, demuestra el control del CJNG. Expertos advierten de un posible terrorismo organizado, sembrando terror en la zona metropolitana de Guadalajara, sede del Mundial, donde Jalisco lidera en desapariciones ligadas al crimen organizado. La conferencia oficial a las 3 PM se espera detalle el operativo y medidas para frenar los atentados.
La situación permanece incontrolada, con nuevos incendios en gasolineras y supermercados como Kotsko, y órdenes de emergencia para contener explosiones. La población es instada a quedarse en casa, mientras el aeropuerto opera con normalidad pese al nerviosismo inicial. Esta ola de violencia trasciende lo habitual, paralizando la normalidad en Jalisco y cuestionando la seguridad para eventos masivos futuros.