Los comerciantes de varios bazares en Teherán cerraron sus tiendas en una huelga masiva, protestando contra la crisis económica que azota a Irán. La medida refleja el descontento generalizado por las condiciones insostenibles que impiden el normal funcionamiento del comercio.
La huelga surge principalmente por razones económicas, con una inflación que supera el 50%, haciendo imposible importar mercancías o vender productos a precios viables. Los vendedores enfrentan pérdidas diarias que amenazan su supervivencia en un mercado colapsado.
Esta acción de protesta busca visibilizar la urgencia de medidas contra la escalada de precios y la devaluación, que han dejado a los comerciantes al borde de la ruina. La cierre de bazares tradicionales de Teherán marca un punto de inflexión en la tensión social por la economía iraní.