La producción en la planta de FATE en San Fernando operaba muy por debajo de su capacidad, lo que derivó en el cierre de esta emblemática empresa, una de las tres grandes fabricantes de neumáticos en Argentina. En los últimos seis años, el sector perdió el 30% de su empleo, dejando a unos 920 trabajadores en la calle de manera inesperada. El anuncio se produce en un momento crítico, justo antes del cuarto paro general contra el gobierno de Javier Milei y a vísperas del debate de la reforma laboral en Diputados, calificada como "completamente esclavista" por los panelistas.
El timing del cierre no es casual, según los analistas, coincidiendo con la votación de la media sanción de la reforma laboral que arranca mañana a las 14:00. Se critica al grupo Madanes Quintanilla por elegir este momento para cesar actividades, en sintonía con los procesos económicos actuales que emergen verdades dolorosas. Los trabajadores, en toma de la fábrica, expresan angustia: un operario cuenta cómo cuesta explicar a sus hijas adolescentes que perdió el sustento, soñando con que ellas no terminen como él en una fábrica. La Unión de Trabajadores Neumáticos (SUTNA) adhiere al paro general, y no habrá trenes mañana.
Actualización clave: la policía no desalojará a los trabajadores esta noche, según confirmación del Ministerio de Seguridad; las negociaciones continúan para que abandonen el lugar mañana. En el piso, Sergio Berni, senador provincial, describe el cierre como una tragedia que evoca los años 2001, con familias enteras afectadas por la pérdida masiva de empleo. Critica la falta de una burguesía nacional con conciencia, abusos del proteccionismo que llevaron a precios extorsivos, y advierte contra pasar al liberalismo salvaje sin procesos de reconversión.
El debate se calienta con panelistas cuestionando si el gobierno anterior abusó del proteccionismo, culpando a empresarios por todo, mientras Berni defiende la necesidad de empresarios solidarios que produzcan en beneficio del país. Se menciona que el artículo 44 de la reforma desapareció, el único cambio aceptado por el gobierno. Berni no se molesta por los modos agresivos de Milei, priorizando resultados: subjetivamente al gobierno le va bárbaro, pero objetivamente genera angustia social como esta crisis laboral.