El presentador comparte la emoción de visitar las Salinas Grandes a más de 4.500 metros, encontrándose con gente adaptada al medio, y pregunta sobre los efectos en el cuerpo.
El doctor Martín Lombardero explica que uno se adapta permanentemente al entorno: no es lo mismo un lugar tóxico con contaminación que a 4.000 metros con aire puro, sierras y viento que llena el alma. Mentalmente entra en relajación, y cada una de las 4 a 5 billones de células con núcleo en el cuerpo reacciona con química buena, sana y no tóxica en un ambiente placentero.
No hay que hacerse mala sangre, sino disfrutar la vida para mantener el corazón en condiciones y seguir disfrutando. Se anuncia un corte para continuar la charla con el doctor.