El cabello posee una adherencia natural que le permite recuperar diversos contaminantes presentes en el agua, incluyendo aceite, grasas, hidrocarburos, coliformes fecales, metales pesados, PFAS y PFOS.
Esta capacidad se debe a la estructura única del cabello, que actúa como un absorbedor efectivo de un sinfín de sustancias tóxicas.
La mención destaca el potencial del cabello en procesos de remediación ambiental para mitigar la contaminación acuática.