Detalles del crimen: En un dramático femicidio que conmociona Salta, Natalia Vázquez, de unos 30 años, fue brutalmente golpeada y estrangulada con un cable por su expareja Orlando Serapio, de 37 años, el martes a las 4 de la tarde en el barrio Luz y Fuerza de Campo Quijano. La víctima, madre de dos hijos en común, fue encontrada aún viva por su familia tras una llamada del asesino a su hija, pero falleció en el Hospital Francisco Herrera pese a los esfuerzos de reanimación por una hermana enfermera y vecinos.
Antecedentes y perimetral fallida: La pareja estaba separada por episodios de violencia, con una restricción perimetral vigente que se extendió tardíamente, pero sin custodia policial efectiva debido a falta de efectivos en la comisaría. Serapio aparentaba normalidad, instalando a Natalia y los niños en una casa propia con excusa de apoyo, pero ingresaba frecuentemente bajo pretexto de ver a los hijos. La autopsia confirma estrangulamiento con cable y golpes, en un acto premeditado donde sacó a los niños antes del ataque.
Búsqueda del prófugo: Serapio huyó tras el crimen, dejando su camioneta abandonada en las cordilleras andinas entre Campo Quijano, la Puna salteña y San Bernardo de la Sorra. La policía lo busca vivo o muerto en zonas remotas de comunidades rurales y mineras, con rastrillajes en fincas familiares y bailantas como la Ruta 36. Sospechan que podría haberse suicidado, similar al caso de la hermana de Natalia, Amira Vázquez, asesinada en 2017 por su pareja ecuatoriano quien luego se quitó la vida.
Impacto familiar y social: Esta es la segunda hija perdida por la madre en nueve años, destrozando a una familia ya marcada por la violencia. Marchas exigen justicia y la captura, destacando la premeditación en un homicidio calificado por todo en contra. El caso resalta fallas en la protección a víctimas, con la víctima pidiendo desesperadamente custodia y prisión para el violento Serapio.