La abogada y diputada Agostina Paez, tristemente célebre por un incidente de injuria racial en Río de Janeiro en 2023, revela en redes sociales un calvario de mensajes de odio, xenofobia y racismo provenientes de Brasil, Argentina y otros países, tras la viralización del caso por la policía local que le dio visibilidad internacional.
El episodio ocurrió en un bar durante vacaciones en Brasil, donde una discusión por cobros excesivos escaló a insultos mutuos; Paez imitó un orangután en un gesto descalificante, lo que la llevó a ser detenida por injuria racial. Ella denuncia que el contexto de maltrato e insultos previos por parte de los empleados del bar no se considera, y ha tenido que mudarse dos veces por amenazas, incluyendo deseos de abuso sexual y violación, recibiendo mensajes en portugués, español e inglés.
La policía de Río de Janeiro amplificó el caso con un spot institucional contra el racismo que la protagonizó exclusivamente, aumentando la presión social y poniendo en riesgo su seguridad y la de su familia. Su abogado presentó un habeas corpus de 50 páginas solicitando libertad para seguir el proceso desde Argentina, citando casos similares como el de jugadoras de River detenidas en Brasil que recuperaron la libertad. Se menciona paralelismos con el caso de Gianluca Prestiani, acusado de racismo contra Vinicius Jr., destacando la necesidad de investigar el odio contra Paez.
Colegios de abogados de Santiago del Estero y Buenos Aires piden intervención de la Cancillería argentina, argumentando que sin acción política, el caso testigo en Brasil será difícil de resolver judicialmente, pese a que Paez ha cumplido con todas las medidas cautelares como tobillera electrónica.