La vicepresidenta Victoria Villarroel se posiciona a favor de políticas proteccionistas, criticando la decisión de la Corte de EE.UU. de anular aranceles de Donald Trump, argumentando que impacta negativamente en la producción y empleo nacional. Esto contrasta con la línea económica liberal de Javier Milei, quien no favorece aranceles. En este contexto, se destaca el cierre de la empresa FATE, dejando 920 personas sin trabajo y afectando a proveedores y la economía local, generando una ola de reacciones.
Se profundiza en las tensiones entre Villarroel y Milei, sin diálogo ni vínculo, peor que la relación entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. El presidente delega el Senado a Patricia Bullrich, Karina Milei y asesores como Santiago Caputo. Villarroel juega al límite institucional, acercándose a gobernadores como Quintela en recorridas provinciales, posiblemente desmarcándose del gobierno.
Bullrich busca ser candidata a vicepresidenta o jefa de gobierno, pero su video celebrando la media sanción en el Senado como logro personal no cayó bien en el equipo de Milei, que enfatiza el trabajo conjunto con Silvio Santilli, Martín Menem y Manuela Dorni. Se describe a Bullrich como oportunista, con historial de mutaciones políticas desde menemismo hasta libertarianismo, sin lealtad fija.
El debate resalta la falta de argumentos del gobierno en el Congreso, con Sturzenegger enfrentando operaciones internas por explicaciones fallidas. Villarroel, antes protegida por Guillermo Franco, ahora actúa independientemente, mientras Bullrich es vista como un mal necesario por su imagen en CABA.