Un vehículo autónomo sin conductor atropelló a un chico a la salida de un colegio, cruzando la calle corriendo detrás de un SUV estacionado en doble fila.
Los sensores del vehículo Waymo no detectaron al niño por el obstáculo, pero frenó inmediatamente de 27 km/h a menos de 10 km/h, causando solo lesiones leves.
Pericias indican que un humano habría bajado solo a 22 km/h, haciendo el impacto mayor; el autónomo salvó su vida al reducir velocidad en segundos.
Este incidente resalta limitaciones de la tecnología autónoma en escenarios reales como zonas escolares.