Siempre lo marcamos en la pantalla de Canal 26, una de las cartas de negociación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es un arancel. Se aplica un arancel muy elevado, el otro país que recibe ese gravamen se tiene que sentar a negociar, se negocia, se baja el arancel.
El año pasado Donald Trump se amparó en una ley que data de los años 70 para imponer aranceles elevados de forma unilateral. La justicia estadounidense investigó si eso se podía hacer o no, si esto era legal o no. Y finalmente el fallo de la Corte Suprema fue en contra del gobierno republicano.
Tras el fallo de la Corte Suprema, que anuló los gravámenes globales aplicados previamente por Trump bajo poderes de emergencia, la decisión judicial, aprobada por 6 votos contra 3, determinó que la ley de 1977 no facultaba al Ejecutivo para fijar tarifas globales de manera unilateral. En respuesta, el gobierno de Estados Unidos firmó una orden amparada en la ley de comercio de 1974, que permite imponer aranceles de hasta un 15% durante 150 días.
La medida es temporal, pero le da tiempo al gobierno de Trump a pensar cuáles son los próximos pasos, si hay alguna forma de apelar a esta decisión que tomó la justicia, si hay algún otro argumento para encontrar el punto justo y ampararse en otra ley, o ver qué se hace desde el gobierno y desde el Congreso. Por lo pronto tendrían 150 días con un 15% de aranceles gracias a esta nueva orden. La medida genera incertidumbre sobre la continuidad más allá de ese plazo.
El secretario del Tesoro, Scott Besson, estimó que los ingresos arancelarios se van a mantener estables, mientras estudios universitarios advierten que los consumidores enfrentarán una tasa efectiva cercana al 9,1% en la más alta desde 1946. Revés judicial que, más allá de que es ilegal imponer todos esos aranceles de hace un tiempo de acuerdo con la justicia de Estados Unidos, el país contesta de esta manera, impone un nuevo arancel del 10% o del 15%, pero de 150 días de duración, no más que eso.