El sarampión, enfermedad infecciosa supuestamente eliminada, se convierte en una grave amenaza de salud pública en las Américas debido a brotes en 2025 y lo que va de 2026. La Organización Panamericana de la Salud reporta aumento de casos en Norteamérica, Canadá, Estados Unidos y México, donde superan los 9.000 casos según la Secretaría de Salud Pública. El principal desafío es vacunar zonas remotas como las rurales de Chiapas.
En Chiapas, el tercer estado más afectado, la enfermera Elizabeth Alvarez lidera brigadas estatales atendiendo comunidades con escaso acceso a salud, casa por casa o en puestos temporales. Han vacunado a mucha gente no solo contra sarampión, con éxito en la aceptación. Familias como la de Candelaria Gómez caminan horas para protegerse de esta enfermedad altamente contagiosa que provoca calentura, garganta inflamada y complicaciones graves en niños.
El brote inició en febrero de 2025 en Chihuahua, expandiéndose por alta movilidad y bajas coberturas de vacunación rechazadas por la población. La OPS da a México dos meses para frenar la transmisión y evitar perder el estatus de país libre de sarampión, como ocurrió en España y Canadá. En el Senado, Arely Pérez advierte del impacto incalculable en salud, costos y saturación sanitaria, enfatizando involucramiento de líderes comunitarios y comunicación institucional.
Barreras incluyen desconfianza cultural, lejanía, falta de información en lenguas originarias y desincentivo a vacunación masculina. En localidades donde un tercio no habla español, vacunadoras como Antonia Hernández que hablan el idioma local generan confianza. Cuesta más tratar que prevenir con vacunación. La jornada aplica más de 300 vacunas, contribuyendo a inmunización e información en una carrera contrarreloj sanitaria y de inclusión.