El panel reacciona a un momento icónico de Rosalía, quien sube al Obelisco en Buenos Aires recibiendo aplausos entusiastas de la gente en la calle, un honor reservado para grandes figuras que venden discos masivos. Se pregunta si alguien del panel ha tenido ese privilegio, destacando la emoción colectiva y el "honor" que implica.
Se evoca cómo el público aplaude todo el tiempo, pidiendo repeticiones del video, y se compara con sensaciones en el Congreso o calles, donde uno se siente bien. El tono es de admiración por el recibimiento cálido, enfatizando que para lograrlo hay que vender como ella y conectar profundamente.
La charla cierra reflexionando sobre experiencias únicas en la ciudad, manteniendo el gancho de la efusividad argentina hacia artistas internacionales que logran tal impacto.