Robert continúa su visita nostálgica a Job en Núñez, un boliche que revive los 90s con comunicación analógica vía telegramas convertidos en teléfonos de mesa para flirtear entre grupos, donde los jóvenes escapan de los celulares con bowling, Scalextric y juegos de mesa, recordando épocas pre-digitales con hermanos como Valentín y Gastón.
Interactuando con visitantes, Robert prueba el bowling fallando tiros y juega al Pastel o Muerte, un juego caótico de cartas donde se toca la nariz o se grita 'chao' para eliminar rivales, generando risas y confusiones; llama insistentemente a mesas como la 27 y 30 sin respuesta inicial, hasta conectar con Martina en la 5 para un improvisado 'cumpleaños feliz' a Panchi, destacando el encanto retro del lugar con cervezas y diversión variada.
En un pool en vivo, Robert conoce a una pareja que se conoció por Tinder hace dos años y medio, con primera cita en Harakiri de Una terminando en wok de verduras y regreso a casa, evolucionando a salidas frecuentes sin convivencia, ironizando el contraste entre el ambiente vintage y apps modernas; canta 'Hola Susana' nostálgico, despidiéndose con besos y chistes sobre teléfonos colgados.
La experiencia cierra con anécdotas personales de Robert sobre teléfonos con contestadora y expensas pendientes, enfatizando la circularidad de la vida y el hartazgo juvenil por lo digital, mientras la gente llega al bowling y explora el espacio multifacético.