Recordando el trágico caso del soldado Rodrigo Gómez, quien se suicidó en la Quinta de Olivos tras ser víctima de una estafa, el programa presenta un nuevo caso de extorsión similar que afectó a un hombre en la zona oeste. La víctima inició contacto en una aplicación de citas con una supuesta joven de más de 20 años, pero pronto surgieron sospechas por su edad real durante el coqueteo virtual vía WhatsApp, sin que nunca se concretara un encuentro.
En el transcurso de este coqueteo virtual a través de WhatsApp recibe una llamada de otra mujer presentándose como la madre de esa joven con la que él coqueteaba. Y esta mujer le dice, estás con una menor de edad, yo soy la mamá, ya estás denunciado, vas a ir preso. El hombre, desesperado por las circunstancias, ve que efectivamente puede haber caído en las redes de una organización o que efectivamente esta mujer puede ir contra él sin ningún tipo de escrúpulos. Un día después recibe otra llamada, supuestamente desde la Comisaría Primera de San Justo. La voz del otro lado del teléfono se hace pasar como el comisario Ricardo Capellini, y le dice, tengo tu caso, esta gente va con todo, perdiste, pero podemos arreglar, tenés que poner tanta cantidad de plata y esa gente, yo te aseguro, que te deja en paz. La denuncia por pedofilia y abuso sexual de menores.
Entonces queda en la nada. El hombre, ante semejante panorama, comienza a arreglar con esta gente la entrega de dinero, pero nunca se satisfacían y siempre iban por más. Y él tenía que pagar más plata. En un momento de los chats, que ya obran en la investigación, le piden cada vez más plata. No tiene límites porque aquellos que conforman esta banda, obviamente no eran policías, no existía un Ricardo Capellini en la Comisaría Primera de San Justo. Esta gente veía que el otro al que estaban extorsionando ponía cada vez más plata y le llegaron a sacar hasta el auto. A ese nivel de desesperación llegó el hombre que comentó el caso con una abogada y esta abogada hizo la denuncia pertinente y comenzó a desentramarse esta banda de extorsionadores que tal vez no fue que debutaron con este caso, sino que ya tenían antecedentes.
En el caso de Rodrigo Gómez, él llegó a poner un millón cuatrocientos mil pesos. Pero en el caso que estamos describiendo en el día de hoy y que se descubrió en las últimas horas, la suma asciende a cinco o seis veces más, más el auto. Fíjense hasta dónde pueden llegar estos inescrupulosos que le arruinan la vida a la gente hasta tal punto que terminan quitándose la vida como Gómez. Se reproduce un audio de la supuesta subteniente materna Boiconti a cargo del servicio de investigaciones contra la pedofilia infantil cibernética y trata de personas, amenazando con la denuncia y recuperación de evidencias del dispositivo de la menor. Ese que se hace pasar por policía y lo sigue extorsionando en esta cadena que termina sacándole muchísima plata a esta gente.
En este nuevo caso de San Justo, esta misma voz o similar era la que se presentaba como el comisario Capelletti. En este caso tenía otro nombre, pero fíjense que hasta ponen la radiofrecuencia para que se constate plenamente que eran policías. Sin embargo, no los eran ninguno de ellos. El hecho de que exista esta voz de un policía que viene detrás de la voz de una madre enojada, con bronca, diciendo, vos perdiste, te denuncié, vas a ir preso por abuso sexual, no hace más que dar la idea de que todo esto es verdad, que estoy contra las cuerdas, que no tengo otra manera de zafar que poniendo todo lo que tengo para ver si no voy preso. Le pasó a Gómez, se quitó la vida y le pasó a este hombre, que le ponemos un nombre de fantasía obviamente porque no podemos dar su identidad, José, le pasó a José de San Justo, prácticamente la misma mecánica, no está todavía confirmado si son las mismas bandas. Se explica cómo usan radiofrecuencia falsa de YouTube para simular llamadas policiales, haciendo todo muy creíble, incluyendo el vocabulario del mito de la madre.