La ruta migratoria atlántica desde Senegal hacia las Islas Canarias registra el récord trágico de 2024 con más de 10.000 fallecidos, superando incluso la cifra de 2006, cuando miles de jóvenes senegaleses se lanzaron al mar con el lema "Barcelona o la muerte". Estas víctimas permanecen anónimas, tragadas por olas en naufragios invisibles que dejan a familias en duelo eterno sin cuerpos ni respuestas.
En Dakar, activistas como Mustafa, fundador de la página de Facebook Juvé Uperdú con más de 200.000 miembros, filtran cientos de publicaciones sobre desapariciones, reportando unas 1.500 al año, la mitad ligadas a la migración. Casos incluyen personas que pierden la memoria en el mar o publicaciones sin respuesta sobre piraguas perdidas, como la de 173 pasajeros salida de Bacni en octubre de 2023 o Aleniaz en 2006.
La Caravana del Recuerdo, liderada por Saliu, recorre el país rompiendo tabúes y buscando familias afectadas, como en Socone donde encuentran testimonios de naufragios con 148 personas donde víctimas caen al mar por olas o hambre. En cuatro años, han registrado casos inesperados y buscan crear espacios para hablar del tema.
En Cafuntín, descubrieron una fosa común con 15 cuerpos de un naufragio en 2022 en el bolong de Carcel, enterrados con solo palos de madera por Matías y pescadores, bajo mirada de autoridades. La asociación quiere convertirlo en memorial, destacando la gestión deficiente de desapariciones en Senegal.
La memoria no es el único desafío: bajo la ley senegalesa, casos sin resolución dejan familias en limbo jurídico. Amy Faye, cuyo esposo desapareció hace cinco años, no puede obtener certificado de defunción pese a ayuda de la Cruz Roja, arriesgando desalojos de su casa y protección para sus hijos.