La morosidad en expensas alerta a consorcios con picos del 31%, afectando fondos de reserva, mantenimiento de edificios y generando tensiones entre vecinos. Muchos relegan pagos por otros gastos, complicando las administraciones según reporta Encaba.
Cuando excede el 25%, se pierde previsibilidad para manejar un edificio, con deudas equivaliendo al 23% del total de expensas liquidadas. Esto impacta en la canasta de servicios y gastos ineludibles, golpeando el bolsillo familiar mes a mes.
La morosidad se registra en todo el país, especialmente en la costa atlántica y AMBA, donde el pico del 31% es preocupante porque impide encarar gastos esenciales como reparaciones, mantenimiento de ascensores y fachadas. Salarios, servicios y controles técnicos mensuales no se pueden obviar por normativa legal.
Comparado con crisis históricas como la pandemia o 2001, el promedio actual de 17 a 20% es alto, con un monto promedio de expensas de 316 mil pesos, variando según el edificio pero siempre elevados.