Se viene el tema de la morosidad en las expensas de la Capital Federal, con consecuencias a largo plazo que afectan el mantenimiento de los edificios. Tener al día las expensas significa revalorizar la propiedad donde vivimos, pero la crisis económica en Buenos Aires muestra que entre el 17 y 20% de los propietarios no pagan.
Esto equivale a uno de cada cinco no pagando, impactando más en edificios chicos donde un moroso complica la gestión del portero y el mantenimiento. El 23% del total de expensas liquidadas son deudas, llevando a menos dinero para ascensores, calderas, fachadas y servicios básicos. La limpieza de tanques de agua se alarga por costos, una cuestión de salud comprometida.
En los últimos seis años, la morosidad llegó al 40% en 2020 y 45% en la crisis de 2001, pero ahora está en 17-20%, aún alto. Las subas de expensas van mayormente al sueldo del encargado, y el mantenimiento se aplaza, notándose el deterioro en barrios tradicionales de la Ciudad.
No llegamos a niveles de pandemia ni 2001, pero 20% de mora es un montón, afectando la revalorización de la sociedad de propietarios.