El presidente Javier Milei recibió una invitación para visitar Ucrania a fines de febrero, pero se postergó por cuestiones de seguridad y agenda, reprogramándose tentativamente para mediados de año.
También fue invitado a Polonia, con el mismo aplazamiento. El vínculo entre Milei y Volodímir Zelensky es fuerte desde el inicio de la gestión, con encuentros previos en la asunción y Davos, y una llamada reciente antes de la cumbre Trump-Putin en Alaska.
El contexto ucraniano incluye negociaciones de paz estancadas, con una ronda en Ginebra la semana pasada entre Corea, Rusia y Estados Unidos sin avances. El gobierno insiste en realizar el viaje pronto, aunque podría frustrarse nuevamente.
La visita se ve como posicionamiento internacional, respaldo a Zelensky y alineación con la política de Donald Trump en las negociaciones. Además, Milei ofreció cascos blancos para Gaza en una reunión del Board of Peace en Washington, pendiente de aprobación congressional.