La menopausia se vincula estrechamente con la sexualidad, ya que implica una baja en las hormonas que generan lubricación, lo que puede causar sequedad y reducir el deseo sexual. Expertas destacan la importancia de cuidar la masa muscular desde los 40 años mediante ejercicios de fuerza, sin necesidad de gimnasio, para prevenir la sarcopenia y sostener la longevidad. También se enfatiza la gestión del estrés con técnicas simples como apretar pelotitas antiestrés o caminar descalza, y una alimentación variada reduciendo ultraprocesados para llegar mejor preparada a esta etapa.
El descanso es crucial; el insomnio complica todo, por lo que se recomienda identificar causas del mal sueño. En la intimidad, la sequedad hace las relaciones displacenteras, desconectando a la mujer de su pareja si no se comunica. Soluciones incluyen geles con ácido hialurónico para uso diario, radiofrecuencia o láser para la zona, y prevenir la atrofia muscular mediante uso regular. Un estudio de la UBA indica que mujeres con relaciones placenteras previas transitan la menopausia sin mayores dramas, mientras que otras bajan la persiana al llegar a los 50-55 años.
Para aumentar el deseo, se sugiere suplementación natural como Mench, disponible en farmacias, que activa y potencia junto con una mente en modo erótico. Hablar abiertamente con la pareja fuera de la cama, como en un cafecito o mate, es clave para adaptar estrategias a un cuerpo cambiado. La licenciada Mariana Kers enfatiza no resignarse y buscar tratamientos para mantener una vida sexual activa.
Todo esto impacta fuerte en la calidad de vida; llegar activa implica actividad física, alimentación saludable, manejo de estrés y sueño reparador, más soluciones fisiológicas y mentales para la sexualidad. No se trata de eliminar placeres como una hamburguesa ocasional, sino de graduales cambios para mayor flexibilidad y bienestar.