Tengamos todos presente que los grandes hechos, así como la grandeza de los pueblos, no fueron nunca consecuencia de milagros, fueron siempre obras de perseverancia. De moral, de seriedad, de estudio, de trabajo y también de sacrificios. Manuel Nicolás Aristóbulo Sabio nació el 15 de marzo de 1891 en Buenos Aires, hijo de Sebastián Sabio y María Gazano. Forma parte de una generación de militares argentinos hijos de inmigrantes italianos que se incorporaron al Ejército Argentino en las primeras décadas del siglo XX.
Sabio impulsó la industrialización desde el Ejército, influenciado por eventos como la Primera Guerra Mundial, el crack de 1929 y la Segunda Guerra Mundial. Creó la Dirección de Fábricas Militares, Altos Hornos Zapla y Somisa. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón, presentó el plan siderúrgico en 1947, enfocado en la industria pesada para autoabastecimiento, aunque chocó con el énfasis en la industria liviana del primer plan quinquenal. El plan buscaba producir 315.000 toneladas anuales de acero, promoviendo empresas mixtas y derivados del acero para usos civiles y militares.
Sabio veía la industrialización complementaria al sector agropecuario, impulsando fertilizantes, maquinaria y infraestructura. El plan se relanzó en 1952 con el segundo plan quinquenal, pero fue frenado por condiciones económicas y la Revolución de 1955. Murió el 31 de julio de 1948. Su legado incluye la educación técnica, con la creación de la Escuela Superior Técnica del Ejército, y la visión de independencia económica, criticando el modelo agroexportador y promoviendo industrias en el interior para desarrollo integral y retención de población.
Sabio priorizaba el cuidado de los trabajadores, asegurando viviendas, escuelas y centros de salud en las fábricas. Su pensamiento industrializador, junto a figuras como Mosconi, enfatizaba manufacturas críticas para soberanía, un proyecto que permanece pendiente en la Argentina actual.